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El Palacio de Azagra: historia, linajes y continuidad nobiliaria en Navarra

  • barondelprogreso
  • 16 may
  • 7 min de lectura


El Palacio de Azagra fue uno de los principales solares nobiliarios de la Ribera de Navarra. Situado junto a la iglesia mayor de la villa, este antiguo palacio de dos torres constituyó durante siglos el centro patrimonial y simbólico de una compleja red de linajes unidos mediante matrimonios, mayorazgos y sucesiones hereditarias. Desde los Uroz hasta los Pagola y Sacanell, pasando por los Peralta, Zala, Lavid, Badarán, Cambero y Lazcano, la historia del palacio refleja la evolución de la nobleza navarra y riojana desde finales de la Edad Media hasta el siglo XIX.

Un palacio cabo de armería

El Palacio de Azagra figuraba oficialmente como palacio cabo de armería en la nómina del Reino de Navarra. Esta condición suponía el reconocimiento jurídico de la nobleza de sangre de sus propietarios y les otorgaba importantes privilegios políticos y fiscales. Según el Libro de Armería, el escudo del palacio mostraba un león rampante de oro en campo de azur, rodeado de una bordura alternada de piezas de gules y plata decoradas con ovalillos.

Situado junto a la iglesia parroquial de Azagra, el edificio era descrito como un antiguo palacio de dos torres. Durante siglos permaneció en manos de ramas descendientes de los fundadores del mayorazgo, Ramón y Martín de Uroz. La continuidad familiar fue posible gracias al sistema de mayorazgo, que impedía la fragmentación del patrimonio y aseguraba la transmisión íntegra de la casa principal, tierras, rentas y honores al heredero designado.

Los Uroz: servidores de la Corona navarra

Los primeros señores documentados del Palacio de Azagra pertenecían al linaje de los Uroz, una familia navarra que alcanzó notable relevancia durante los reinados de Carlos III el Noble y la reina Blanca.

En 1548 el señor del Palacio de Azagra era Martín de Uroz y Eraso, vecino de Azagra y también señor de los palacios de Azagra y Labraza, en Álava. Desde al menos 1555 ejerció como gobernador del estado y marquesado de Falces, uno de los señoríos más importantes de Navarra.

Le sucedió su hijo Martín de Uroz y Azagra, casado con Juana de Donamaría, perteneciente a otro importante linaje nobiliario navarro. Juana era hermana de Tristán de Donamaría y Andosilla, señor de los palacios de Ezperun, Zulueta y Donamaría. Esta alianza matrimonial fortaleció notablemente las conexiones de los Uroz con otras casas principales del reino.

De este matrimonio nació Juan de Uroz, bautizado en Azagra el 5 de noviembre de 1598. A través de él la línea sucesoria del palacio se enlazaría posteriormente con la familia Peralta.

Los Peralta y los Zala

En 1625 el palacio pertenecía ya a Juan Antonio Peralta e Isabel de Uroz y Azagra, a quienes había sucedido en 1647 su hijo Juan Dionisio de Peralta y Uroz.

Entre los descendientes de esta línea destacó José de Zala y Peralta, vecino de Peralta y dueño del Palacio de Azagra a finales del siglo XVII. En 1697 expuso que descendía de los Zala de Falces, de los palacios de Oronsuspe y de la casa de los Monreal de Aoiz. Era hijo de José de Zala Forcen y María Bernarda de Peralta Monreal, y nieto de Antonio de Zala y Larrea y Antonia Forcen.

José de Zala y Peralta defendió activamente los derechos y privilegios nobiliarios de su linaje, alegando los numerosos servicios prestados por sus antepasados a la Corona. Gracias a ello obtuvo sobrecarta de la gracia de asiento en Cortes, distinción de la que ya gozaba su familia.

Su abuelo Antonio de Zala y Larrea había sido uno de los militares navarros más destacados de su tiempo. Sirvió a su costa como capitán de infantería en la campaña de Labourd de 1636 y participó en el socorro de Fuenterrabía en 1638 dentro del tercio de Fausto Francisco de Lodosa. Por sus méritos y por la notoria nobleza de sus ascendientes obtuvo privilegio de asiento en Cortes el 1 de octubre de 1642.

En 1699 José de Zala y Peralta recibió merced de llamamiento a Cortes y todavía en 1723 solicitaba rebate de cuarteles como poseedor del palacio de Azagra.

Le sucedió su hermana Ángela de Zala y Peralta, quien contrajo matrimonio en Logroño en 1692 con Juan Bautista de Lavid.

Los Lavid, los Badarán y la unión con los Cambero y Lazcano

Juan Bautista de Lavid y Ángela de Zala y Peralta fueron padres de Francisco de Lavid y Zala, quien contrajo matrimonio en Herce en 1721 con Joaquina Cambero Lazcano.

Joaquina Cambero Lazcano pertenecía a una de las familias hidalgas más destacadas de Herce y de la Rioja Baja durante los siglos XVII y XVIII. Era hija de José Cambero y Lazcano, señor de las villas de Contrasta, Ullíbarri y Alda, y de Josefa Beltrán de Arnedo, heredera del vínculo y mayorazgo fundado por su familia.

Por línea paterna descendía del linaje Cambero, originario del antiguo Solar de Valdeosera. Su abuelo fue Juan Cambero Samaniego, vecino de Herce y Lazcano, quien desempeñó importantes cargos eclesiásticos y administrativos, entre ellos los de comisario del Santo Oficio de la Inquisición de Navarra, arcipreste de Arnedo y beneficiado de las iglesias de Herce.

Juan Cambero Samaniego había casado con Magdalena de Lazcano Salazar, descendiente directa de la poderosa casa de Lazcano. Magdalena era hija natural de Felipe de Lazcano, caballero de la Orden de Santiago y señor del palacio y mayorazgo de Lazcano, así como de las villas de Contrasta, Corres y el Valle de Arana. En 1648 Magdalena reclamó judicialmente sus derechos sobre la casa y mayorazgo de Lazcano, petición finalmente reconocida, lo que permitió incorporar parte de aquel patrimonio al mayorazgo de los Cambero.

El bisabuelo de Joaquina fue Diego Cambero, uno de los personajes más destacados del linaje. En 1648 mandó construir en Herce la conocida Casa del Marqués, vinculándola posteriormente al mayorazgo familiar. Diego incorporó al vínculo numerosas heredades, molinos, olivares, viñas y bienes de gran valor artístico y religioso, además de establecer el escudo de armas de los Cambero en la fachada principal de la casa.

Los Cambero defendieron reiteradamente su condición de hidalgos ante la Real Chancillería de Valladolid. En 1629 Juan Cambero y sus hermanos obtuvieron ejecutoria de hidalguía, confirmando oficialmente la nobleza de sangre de la familia y su pertenencia al Solar de Valdeosera.

Gracias a esta ascendencia, Joaquina Cambero Lazcano reunía en su persona los vínculos genealógicos de los Cambero, Lazcano, Beltrán de Arnedo y Valdeosera, uniendo importantes patrimonios y derechos nobiliarios de Navarra, Álava y La Rioja. Su matrimonio con Francisco de Lavid y Zala integró toda esta herencia dentro de la línea sucesoria del Palacio de Azagra.

Posteriormente aparece documentado Felipe Lavid y Zala, vecino de Logroño, regidor perpetuo de la ciudad y tesorero del Santo Oficio de la Inquisición de Navarra. Contrajo matrimonio con Teresa Badarán de Osinalde, incorporándose así el apellido Badarán a la línea sucesoria del palacio.

En 1747 Felipe Lavid y Badarán, poseedor del palacio y mayorazgo de Martín de Uroz y sus agregados, pleiteó contra el defensor de Martín Lavid Badarán y Zala, su hermano y sucesor, para obtener permiso con el que tomar a censo quinientos ducados destinados a las obras de reparación del palacio.

En 1752 el palaciano era ya Martín Lavid Badarán y Zala, casado con Casilda Fernández Manzanos. Le sucedió posteriormente Francisco Lavid de Cambero y Zala, casado con Fermina de Baquedano, vecino de Ibiricu, en el valle de Yerri, quien aparece como poseedor del mayorazgo de Uroz y señor del palacio cabo de armería de Azagra.

Francisca Lavid y el pleito por el marquesado de Falces

En el siglo XVIII el Palacio de Azagra pasó a Melchor de Pagola y Francisca Lavid Baquedano. Francisca pertenecía a la línea heredera de los antiguos señores del palacio y protagonizó un importante pleito sucesorio relacionado con el marquesado de Falces.

A la muerte de la XI marquesa de Falces, Francisca Lavid litigó para reclamar sus derechos sobre el título y los estados vinculados al marquesado, fundamentando sus pretensiones en su parentesco con el fundador. El proceso evidencia la enorme importancia que continuaban teniendo las redes genealógicas y los vínculos familiares entre Navarra, La Rioja y el País Vasco durante el siglo XVIII.

Aunque finalmente el título siguió otros cauces sucesorios, el pleito situó nuevamente a la familia Lavid-Pagola dentro de los principales litigios nobiliarios de su tiempo y confirmó la relevancia histórica del Palacio de Azagra como núcleo de legitimidad genealógica.

Los Pagola y la continuidad del mayorazgo

Melchor de Pagola obtuvo ejecutoria de nobleza e hidalguía como descendiente de la casa noble de Bereterech de Mendicoeta, en la Baja Navarra. El reconocimiento de hidalguía consolidó socialmente a la rama Pagola, que incorporó a sus armas y patrimonio la herencia procedente de los Lavid y de los antiguos señores de Azagra.

Les sucedió Martín Pagola Lavid, fallecido sin testar, y posteriormente José Ramón Pagola Marichalar durante la década de 1830. La continuidad familiar terminó enlazándose con los Sacanell mediante el matrimonio celebrado en Desojo, en agosto de 1839, entre María Rosario Desojo Pagola, hija de Melchor pagola y Francisca Lavid, y Joaquín Sacanell Carmona.

Joaquín Sacanell Carmona fue hermano de José Antonio Sacanell, mariscal de campo, ayudante militar de Carlos V y Carlos VI, gentilhombre de cámara de la reina María Teresa y caballero laureado de San Fernando, quien además recibió de Carlos VI el título de barón del Progreso y la encomienda de la Real y Americana Orden de Isabel la Católica.

Joaquín Sacanell desarrolló una importante carrera militar. Fue oficial de la Guardia Real de Infantería durante el reinado de Fernando VII y caballero laureado de la Real y Militar Orden de San Fernando. En 1825 recibió del papa León XII la cruz de caballero de la Orden Pontificia de la Espuela de Oro, autorizado posteriormente por Fernando VII para su uso en España en 1829. Durante la Primera Guerra Carlista sirvió en el ejército carlista con empleo de coronel y mandó el cuarto batallón de la División de Navarra.

De su matrimonio con María Rosario Desojo Pagola nacieron, entre otros hijos, Joaquín Sacanell Desojo y Enrique Sacanell Desojo. Joaquín Sacanell Desojo siguió la tradición militar familiar y alcanzó el empleo de general. Además ejerció como ayudante de campo de Carlos VII durante su exilio en Venecia, ocupando una posición de proximidad y confianza dentro del entorno del pretendiente carlista. Su hermano Enrique Sacanell Desojo alcanzó el grado de teniente coronel en el ejército carlista. Carlota Sacanell Desojo, hermana de Joaquín y Enrique, contrajo matrimonio con Justo Sanjurjo Bonrostro, fallecido en la acción de Udave durante la Tercera Guerra Carlista. De este matrimonio nació José Sanjurjo y Sacanell, posteriormente marqués del Rif y una de las figuras militares más conocidas de la España del siglo XX.

La desaparición del palacio

El Palacio de Azagra sobrevivió durante siglos como símbolo de continuidad nobiliaria y memoria familiar. Sin embargo, el edificio fue finalmente demolido en el año 2000, desapareciendo uno de los principales testimonios de la arquitectura señorial de la Ribera navarra.

Pese a ello, la abundante documentación genealógica e histórica conservada permite reconstruir la compleja trayectoria de este solar nobiliario y de las familias que lo poseyeron. La historia del Palacio de Azagra constituye así un valioso ejemplo de la evolución de la nobleza navarra, de sus estrategias de perpetuación patrimonial y de la estrecha relación entre linaje, poder y territorio.

 
 
 

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